Las visitas supervisadas son una labor de protección infantil
Los padres que se separan o se divorcian suelen tener dificultades para facilitar el contacto entre sus hijos y el otro progenitor. Cada padre no solo tiene derecho a mantener contacto con su hijo, sino que también tiene la obligación de hacerlo.
Esto también aplica si los padres separados no estaban casados. Nuestra experiencia radica en proteger a los niños y en construir o fortalecer relaciones positivas, confiables y de confianza con ambos padres.
Aliviar el dolor de la separación
La reforma de la ley de custodia de menores, que entró en vigor en 1998, generó una mayor necesidad en este ámbito, para la cual hemos desarrollado un servicio. Cuando se recomienda la supervisión profesional de visitas en casos contenciosos, el objetivo es iniciar, restablecer o mantener el contacto entre el menor y el progenitor con quien no convive.
El objetivo es aliviar el dolor de la separación en los niños, permitirles mantener la relación con ambos padres y garantizar su bienestar emocional. Los jueces de familia deciden en los casos contenciosos y, durante un período limitado, permiten visitas supervisadas.